*Ya disponible el audio del LP original de El Tri - "Simplemente" (Comrock) Nuevo
*Actualización con audio mejorado más arte del disco ya disponible del LP "Tiempos obscuros" de Real de Catorce. (desde 20/08/2019)

jueves, 5 de septiembre de 2019

Eugenia León - Mar adentro


Artista: Eugenia León
Álbum: Mar adentro
Año: 1988
Género: Latino
País: México
Fuente de análisis: CD reedicción (1989), Polydor [CDNPM 1289 837 868-2]

Lista de canciones:

 1. Soy el mar
 2. Azul marino
 3. Muriéndome de sed
 4. Oscura
 5. Fuensanta
 6. La voz de la Petenera
 7. Ariles de campanario
 8. Adiós a los dioses
 9. Te quiero (¿cómo lo vas a tomar?)
10. Qué más puedo decirte del mar


Sobre el disco (por Víctor Moreno*):

Si bien lo mío es el rock duro y pesado, no por ello me cierro a otras propuestas ya que nunca sabes dónde encontrarás muy agradables sorpresas. Este disco es una obra maestra de principio a fin, concepto redondo perfectamente bien armado y sobriamente ejecutado. En él encontrarás exactamente los mismos ingredientes de los grandes del jazz y el progresivo aderezados por lo mejor del canto nuevo y la trova. 

Se trata realmente de una joya extraviada entre la producción discográfica de esa época (1988), a la cual no se le ha dado la relevancia y el reconocimiento que merece. Es de sobra conocido el gran talento y capacidad vocal de Eugenia León que en este disco transita de lo sublime a lo genial pasando por sus deliciosas inflexiones, es una superdotada. 

Destaca el corte llamado "Adiós a los Dioses" cuya letra de la autoría de Jaime López es una auténtica elegía que desnuda la estulticia y banalidad del ser humano ante el universo pero sobre todo, es la voz de Eugenia arropada por un ensamble digno de los mejores discos de King Crimson lo que nos absorbe y atrapa llevándonos a una conclusión donde se despide con una nota sostenida que sería envidia de Tarja Turunen. Imposible describir con palabras el sobrecogedor sentimiento que se despierta en uno al escuchar el desenlace de esta canción. Cuando tengan oportunidad escúchenlo con mentalidad abierta porque en este disco hay más talento y veneno que en muchos que se supone hacen rock.


*Integrante del grupo Medusa (con quien puso los cimientos del stoner en México) y "secre" de El Ritual con quienes estuvo en el Festival de Avándaro.


- Para complementar, les dejo un análisis de la canción "Muriéndome de sed" (compuesta por Jaime López) realizado por el amigo Pingüino Elemental:
(http://pinguinoelemental.blogspot.com/2011/03/muriendome-de-sed.html)

En ambos blogs ya hablamos ampliamente de la trova influida por el rock, y también de la participación de músicos de trova en canciones de rockeros. Pero también se ha dado lo inverso de esto último: la interpretación plena de canciones de rock, de parte de trovadores puros. En el otro blog están los ejemplos de Gabino Palomares, interpretando a León Chávez Teixeiro, y en uno de sus casos (Cipriano Hernández Martínez), acompañado del grupo de Guillermo Briseño, en un arreglo absolutamente rockero. Podemos citar también el caso de Amparo Ochoa, que interpretó Huapanguero de Rockdrigo, o la versión de Margie Bermejo de Chilanga banda de Jaime López, entre muchos ejemplos.

Precisamente Jaime López es de los rockeros más versionados, y por músicos de varios géneros. Y uno de los ejemplos más logrados es Muriéndome de sed, una rola compuesta para el disco conceptual Maradentro de Eugenia León (y todo el espectáculo en vivo), cantante ligada a la trova desde el grupo Sanampay, y con una larga carrera solista, y que ha interpretado canciones de autores y ritmos tan diversos como Agustín Lara, Cri Cri, tangos, rancheras, música rumbera, etc. Para este disco de canciones ligadas al tema del mar y del agua en general, Eugenia acudió a Jaime, que compuso especialmente para el disco varias canciones sobre el tema (como Adiós a los dioses y Qué más puedo decirte del mar), y Eugenia, además, incluyó otras de distintos compositores, como David Haro, José Elorza, Guillermo Briseño y Marcial Alejandro. Pero es en Muriéndome de sed donde Eugenia León expresa la mayor garra rockera, gracias al espíritu desesperado de la letra de López. Una vez más, seguramente por el sentido del concepto de Maradentro, Jaime muestra su lado más serio, más profundo, sin renunciar a sus juegos estilísticos (lo demuestran sus típicas aliteraciones, como “una edad que ya no sueña, y suena” y “calles acalladas”, así como otras figuras retóricas semejantes al retruécano y la reduplicación, todos recursos muy propios de su estilo). Dado que la idea era mostrar el impacto del imponente mar, y todos los estados de ánimo que provoca, Jaime exploró distintos ángulos, narradores y aun lenguajes. En el caso de Muriéndome de sed, es la sensación de soledad absoluta, a pesar de estar rodeado de gente, lo que el mar sugirió a López. Ese mar, bravo y estruendoso, ante el que uno es nada, es tan inabarcable como el “mar de gente” que rodea sin acompañar, y que, por tanto, sólo logra ahondar la soledad del protagonista, justo porque ver prójimos, tan cercanos aparentemente, pero tan lejanos en la realidad, provoca esa angustia que Jaime López resume en la frase del título: “estoy muriéndome de sed; frente a la fuente tengo sed”, frase que seguramente está inspirada en el soneto Cerca de Nicolás Guillén (“¿a quién decir lo que mi pecho siente? / A ti, François Villon, poeta triste, / lejana sombra que también supiste / lo que es morir de sed junto a la fuente”), que musicalizó estupendamente Amaury Pérez. Esta inconexión irremediable con los demás se extiende, obviamente, al afecto y al amor, cuya imposibilidad casi lo ha llevado a la extinción, a reducirse a un “juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño”, como dice Joaquín Sabina, o en palabras de Jaime López, “en todo este naufragio, hoy sólo tengo el cuerpo, y ustedes son el cuerpo sobre el que está mi cuerpo”; es decir, a un encuentro autómata de roce (o penetración, si se lleva a la pareja) sólo física, fugaz, que no alivia el dolor, la ausencia, el vacío. Pero todo este fondo angustioso, como dijimos, López lo expresa con gran cuidado estilístico, porque la relación con el mar y el agua, que es el sentido original del proyecto de Eugenia León, se logra al acudir a su campo semántico, sin que resulte excesivo (este atinadísimo control se ve también en las otras canciones de López para Maradentro, lo que las vuelve de las más logradas de su carrera). Así, palabras como “sal”, “naufrago”, “acantilado”, “charco”, “ahogándome”, “naufragio”, “vaso” y “mar” son los pilares sobre los que López desarrolla la fusión marina o líquida con la soledad existencial, a través de una alegoría discreta, de magnífica precisión. Cuando uno analiza esto, más las figuras retóricas mencionadas y la cuidada versificación, puede apreciar el extraordinario nivel de Jaime López como letrista, sin lugar a dudas uno de los más trascendentales en la historia el rock mexicano.

Pero la música potente, aguerrida de Muriéndome de sed también es parte fundamental de su impacto emocional y catártico, y los vaivenes semitonales sobre la tónica menor, que la llevan luego a su segunda, arman el marco perfecto para la interpretación desgarrada de Eugenia León, cuya voz en esta rola suena muy poderosa, mucho más rockera que otras cantantes, que sólo lo aparentan. A esto hay que sumarle el extraordinario arreglo de Omar Guzmán, que en todo el disco acude a diferentes recursos instrumentales y sonoros para sugerir el agua, como se ve en las “gotas” de la introducción de Muriéndome de sed. Los teclados de Guzmán insertan detalles muy ingeniosos, sin dejar de ser sutiles (sobre todo el acorde con sonido de coro que, previo a los estribillos, aparece in crescendo para después cortarse bruscamente). Luego, en un recurso muy firme y fresco, la batería se queda sola, apuntalada por un golpe del resto de los instrumentos haciendo una figura fija fugaz, lo que le imprime variantes enriquecedoras a la rola. Y si a esto le sumamos los impecables solos de guitarra eléctrica de Marco Antonio Morel, sin duda Muriéndome de sed se convierte en una pieza de rock enorme, logradísima, impactante, y seguramente muy sorpresiva para quien asocia a Eugenia León sólo con la trova, el bolero, la rumba y el folclor.

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