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jueves, 13 de junio de 2019

León Chávez Teixeiro - Canciones


Artista: León Chávez Teixeiro
Álbum: Canciones
Año: 1979
Género: Folk, Folk Rock
País: México
Fuente de análisis: LP original (1979), Universidad Autónoma de Sinaloa [s/n]

Lista de canciones:

LADO A

1. Cipriano Hernández Martínez
2. Iba volando otra vez
3. Guadalupe Salazar
4. Canto campesino

LADO B

5. La vieja gorda y callada
6. Oh, María
7. Andrea Fernández y Julia Sánchez


León Chávez Teixeiro - voz y guitarra

Grupo urbano Pacheco:
Álvaro Guzmán Gómora - guitarra, coros, maracas
Miguel Ángel Díaz - guitarra, coros, maracas/voz en "Guadalupe Salazar"

Invitados:
Guillermo Briseño - teclados
Hebe Rosell - flauta en "Andrea Fernández"
Mario Carrasco - bajo en "Andrea Fernández"
Gilberto Flores - batería
Jorge Luis (Cox) - violín, bajo
Alberto Delgado - flauta
Germán García - congas
Miguel Salinas - efectos especiales


Sobre el disco:

1979 fue un año complicado para el rock en México. La prohibición había mermado considerablemente la producción de discos del género, apenas se sabe de un par de producciones roqueras en el país nacidas en ese año (Qué rico diablo, de los aferrado Three Souls In My Mind y el homónimo de Zig Zag). La juventud parecía dividida, quizás como estrategia del gobierno para negarle espacios a las peligrosas ideas rebeldes del rock. Muchos jóvenes por ello decidieron refugiarse en el folclor, en el movimiento de Canto Nuevo con el que pretendían reavivar "nuestras raíces". Y es que si lo analizamos, en realidad toda la música folclórica tiene orígenes mestizos, así como el rock, así como nosotros mismos...

Por un lado estaban entonces los que mantenían una ideología purista que no aceptaba influencia alguna proveniente de los yankis imperialistas, por ello veían con malos ojos al rock. Pero también en estos espacios había músicos que encontraban en el rock un ritmo y una actitud más para expresar su descontento hacia el gobierno y la desigualdad social. Jóvenes músicos que asimilaban influencias roqueras y del folclor estadounidense para implementarlas en sus obras en mayor o menor medida. Así el rock, siendo por sí solo una fusión de fusiones, llega a ser un tono más en la paleta de colores de los artistas que retrataban la realidad que en nuestro país se vivía. Estos lo mezclaron en la trova, el canto nuevo, el corrido, el bolero, sones y demás estilos que predominaban en quienes hacían música fuera de los circuitos comerciales y de denuncia social. 

Dentro de este grupo de artistas se encontraba León Chávez Teixeiro. "Aunque su estilo es más cercano a la música folk (...), es una presencia fundamental para el rock. Su importancia consiste en que ha sabido mantener una actitud política radical (...), que se ve reflejada en su temática urbana, amorosa o político-social". Rafael Catana en el libro Ilusiones y destellos - Retratos del rock mexicano, de Fernando Aceves.

Este disco de Teixeiro fue editado en 1979 con ayuda de la Universidad de Sinaloa, anteriormente llegó a grabar algunos EP's y un disco sencillo donde ya mostraba el estilo que lo caracterizaría. "A diferencia de los contenidos de la gran mayoría de la música juvenil de entonces, las letras de León estaban repletas de imágenes y metáforas, eran retratos e historias cotidianas con frases cargadas de sensibilidad"*. Estilo que en definitiva sería una gran influencia para el movimiento Rupestre que nacería a principios de la década de los ochenta, tomando influencias de ambos lados de la frontera y buscando una mayor exploración lírica con influencia en Bob Dylan, Joan Báez y Leonard Cohen pero en español, asimilando también las propuestas de los trovadores y cantautores de latinoamérica y España.

Desde la primera canción del disco nos percatamos del estilo contestatario de las letras de León, que muchas veces tienen como temática los problemas entre obreros y patrones, como relata en "Cipriano Hernández Martínez", donde se acusa a aquellos traidores que por cobardía delatan a los líderes que organizan las protestas que buscan mejorar sus condiciones de trabajo. Y no es que necesariamente haya existido tal personaje como explica el propio Teixeiro, sino que al usar un nombre propio se le busca dar un sentido realista a la canción, ya que en cualquier lugar puede haber un Cipriano, que en este caso se menciona constantemente para dejar muy en claro el nombre del culpable. La música se construye con unas guitarras acústicas arpegiando los acordes a las que posteriormente se les unen un bajo eléctrico y una batería que por su ritmo y conforme avanza la canción la batería se permite más redobles que conducen más hacia un sonido rock. Hay también un discreto piano eléctrico que acentúa ciertos acordes y por partes separa las notas para darle mayor tensión a ciertos pasajes. (Un año después Briseño y su grupo, quienes también colaboran en este disco, grabarían una versión plenamente roquera de este tema pero interpretado por el gran Gabino Palomares en su disco Fabricando la luz)

"Iba volando otra vez" es una canción única en el catálogo de Teixeiro por alejarse un tanto de sus temáticas habituales y por su lenguaje mucho más poético, pero sobretodo por su música con un magnífico arreglo de guitarras, acompañadas de una flauta transversal y un violín (del gran "Cox" Gaitán) que tocan en un tono más de música de cámara y el uso al final de eco en la voz que pareciera anunciarnos el despegue al fin de su protagonista. "El protagonista va “volando”, mientras “de una pinta en la pared” sale la mujer idealizada, en una escena profundamente onírica, pero que igual se ubica en la “sucia ciudad”, así que la esencia social de Teixeiro se manifiesta incluso aquí. Y esto aumenta más adelante, cuando se explicita que se trata de una obrera, de vida áspera, de lucha cotidiana. Pero surge de nuevo el impulso poético, y las frases siguientes vuelven a alternar las imágenes profundas (“en el espejo en que me ves estoy de pie, me veo mejor”) con el contexto más crudo (“iba volando el mundo, con las mordidas en los pies”), lo que le da al texto un carácter más moderno, incluso más rockero, que recuerda a los rupestres (...). Iba volando otra vez conmueve, justamente porque la belleza de su lenguaje trasciende el contexto social de los personajes, y es justamente eso lo que Chávez Teixeiro quiere subrayar: la victoria del amor ante la pobreza"**.

En "Guadalupe Salazar" nos retrata un personaje que murió en espera de ver realizados sus ideales, en espera de un cambio y de una revolución que parece jamás haber triunfado del todo. De manera muy acertada el género del personaje es ambigüo pues se cuida que a lo largo de su letra jamás se especifique si Guadalupe fue un hombre o una mujer, ya que el nombre es común para ambos géneros. Aquí llama la atención el canto de las dos voces al unísono (algo más propio del folk rock anglosajón), que contrasta con el resto de las canciones donde predomina la voz profunda de Teixiero; quien lo acompaña es Miguel Ángel Díaz. La base rítmica al parecer la llevan Jorge Luis "Cox" Gaitán en el bajo y Gilberto Flores en la batería, del grupo de Guillermo Briseño.

Con un estilo de marcada influencia caribeña del son cubano o guajira inicia la música de "Canto campesino", incorporando percusiones propias del estilo y sorprendiendo por el uso del teclado de Briseño que le da cierto toque jazzero. Sin embargo la música toma un giro luego de frenar su marcha y volverse a acelerara pero ahora en un estilo como de blues con un fraseo de guitarra acústica que incluso recuerda al rock duro, si es que se ejecutara con una guitarra eléctrica, eso podría ser por las notas dobladas en la ejecución del requinto que suena de fondo. Una letra como otras de su autor que llama a la resistencia en la lucha del campesino. Briseño hace de las suyas en la ejecución magistral del teclado hacia el final, que conserva ese tono de piano eléctrico, jazzero. Una estupenda canción que destaca precisamente en su lado musical y de fusión.

La canción "La vieja gorda y callada" nos relata un acto de violencia, un asesinato vil y descarado presenciado (y hasta celebrado) por muchos, que lamentablemente no recibe castigo alguno. Así está canción con su crudeza, nos habla de la impunidad que por desgracia aún es algo común en nuestro país, pues aquellos ricos y poderosos, o en este caso los hijos de estos acaudalados chacales, pueden salirse con la suya al sobornar con facilidad a las autoridades o por el hecho de tener padres con una posición de poder y privilegiada. La narración como muchas de las canciones de Teixeiro con letras extensas y detalladas tiene un estilo muy cinematográfico, que quizás se deba al hecho de que Teixeiro estudió cine a finales de los sesenta, y su voz se modula de acuerdo a los diálogos de los personajes, entre cantada y hablada. Aquí en la música aparecen las guitarras acústicas, con algunos adornos de violín y de flauta para vestir la canción, pues es la voz la que dirige más las emociones.

Bastan sólo dos guitarras acústicas y la excelente interpretación de León para una de las sus grandes composiciones, "Oh, María". Una canción que como pocas explora el lado erótico de la mujer, quizás pionera en este rubro en el rock mexicano y sobretodo en abordar esta temática de una manera seria; con imágenes realmente atrevidas, que difícilmente en los medios comerciales de aquella sociedad mexicana de finales de los setentas hubiera tenido cabida. Aún así estos imágenes se conjugan con un lenguaje poético que se entretejen con las memorias de ambos, nuevamente como sólo Teixeiro lo puede lograr con ese lenguaje bastante cinematográfico ("imágenes de infancia como en un cinema"). La guitarra arpegiada al principio sola, dando ese tono intimista a la canción y por momentos se suma la otra guitarra que dota de mayor intensidad a la música en aquellos remates clave de la letra. Una auténtica joya.

Para finalizar el disco "Andrea Fernández y Julia Sánchez", donde nuevamente denuncia con la crudeza que lo caracteriza la vida de misera de las familias obreras. Entre la perspectiva de una mujer que trabaja resignada, "hay que reirle al patrón y tragarse lo ofendida", "el sufrimiento es un traje que siempre viste el de abajo"; y otra que ha quedado viuda al perder a su esposo en una huelga, con la ironía de lo que se menciona "el juez había anunciado que la huelga era ilegal y los obreros notaron que la miseria es legal". Se relata como tristemente estos movimientos son reprimidos de manera violenta y que desgraciadamente el destino de niñas-mujeres con edad de quince años que han quedado sin un sustento será una de dos "inocente prostituta o consciente compañera". ¿Cuánto de esto entonces depende de mí?, es lo que reflexiona la final. Así de dura es la vida de estas personas que nacen apartadas por el sistema, sin auténticas oportunidades de salir de la pobreza. Esta gente ignorada por lo medios de comunicación que crean y apoyan a "artistas" que realizan sus obra de espaldas a la realidad, sin tomar en cuenta a estas personas que son mayoría. A ellos les canta León Chávez Teixerio, un artista sensible y abierto la experimentación sonora, consciente de que la calidad de su obra debe ser congruente con sus influencias, pues eso la hace honesta y auténtica. A ellos y a todos van sus Canciones.


*60 años de rock mexicano, vol. 1 de Rafael González.
**http://100mejoresrockmexicano.blogspot.com/2010/05/20-iba-volando-otra-vez.html

4 comentarios:

  1. FLAC: https://thinfi.com/azs2
    HD(Parte1): https://thinfi.com/azs4
    HD(Parte2): https://thinfi.com/azs6

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  2. En esos años Jorge Saldaña tenia un programa en IMEVISION en el que se "analizaban" producciones discográficas recientes y en uno de ellos le toco a este disco, y fiel a su estilo inquisidor se escandalizo por la temática y por el hecho de que una Universidad hubiera producido tal aberración, el señor se olvido de sus intentos musicales con Los Folkloristas, cosas veredes.

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    1. Muchas gracias por compartir la anécdota carnal. Sí me imagino que ha de haber dividido opiniones por su estilo fronterizo entre el rock y el canto nuevo, y claro por las incisivas y precisas letras de Teixeiro. Un saludo y espero que sigas aportando más de tus comentarios.

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