Álbum: "Coatlicue" Goddess of the Earth
Año: 1992
Género: Experimental, Ambient
País: México
Fuente de análisis: CD original (1992), Música Onírica [MOCD 002] {England}
Lista de canciones:
1. Coatepec
2. Tililan
3. Coatlicue
4. Festividades
5. Danza de Xilonem
6. La dualidad de la diosa
7. Procesion
8. Ofrenda
9. Sacrificio
10. Walkyrias
11. Alkaest
12. Avatar
13. Aura
14. Inquisición
Músicos:
Alquimia - voz, piano, sintetizadores, samplers, percusiones, flautas, efectos acústicos y electrónicos, arreglos de estos instrumentos y composición de todos los temas.
Guillermo Suárez (G. Virolat) - guitarra en "Alkaest" y "Aura"; guitarra y bajo en "Inquisición".
Arturo Romo (Oxomaxoma) - percusiones en "Avatar"; trombón en "Inquisición".
José Álvarez (Oxomaxoma) - voz en "Avatar" e "Inquisición".
Producido por: Alquimia y Música Onírica.
Sobre el disco (por Diego Olivas para el blog Fond/Sound*):
En la época prehispánica, el nombre de Coatlicue estaba en boca de todos en el vasto imperio azteca, situado en lo que hoy es el centro de México. Coatlicue —nombre náhuatl que significa «la madre de todos los dioses»— era la diosa de la tierra; vestía una falda de serpientes y estaba adornada con corazones, cráneos y manos humanas. Fue ella quien, mediante su sacrificio, otorgó a la humanidad tanto el cielo como la tierra, y quien dio origen a todo lo relacionado con la vida, la muerte y el renacimiento. Los aztecas sacrificaban periódicamente a jóvenes esclavas para saciar su sed de sacrificios. Ella, a su vez, dio a luz a Quetzalcóatl, el dios de la serpiente emplumada, quien nos ayudaría en la transición hacia la vida siguiente tras la muerte. Fue en esta representación de la Madre Tierra donde la artista mexicana Alquimia encontró la inspiración para su obra maestra experimental de corte etnofolclórico: «Coatlicue, diosa de la tierra».
Alquimia es el nombre artístico de la cantautora mexicana Margarita Saavedra. Tras una etapa inicial como cantante de baladas convencionales, se integró en diversas bandas de rock y rock progresivo, para finalmente emprender una carrera en solitario a mediados de los años 80 y explorar estilos como la 'new wave' y el pop gótico. Cuando publicó su álbum debut, 'Monstruos Transparentes', en 1989, lo hizo tras haber asumido el control total de su música y su producción. Al no encontrar una audiencia significativa para su pop experimental en su México natal, Margarita decidió que tal vez había llegado el momento de cambiar de rumbo.
En 1990, durante una visita al maravilloso Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, Alquimia se encontró con la estatua de Coatlicue. Tal como ella misma lo expresó:
"No sabía quién era, pero me impresionó aquella imponente estatua de piedra que se alzaba ante mí. No lograba distinguir si se miraba a sí misma con sus dos cabezas de serpiente enfrentadas, o si aquellos dos ojos pertenecían a una sola cabeza que me observaba; sin embargo, sentí un profundo respeto ante el misterio de su grandeza".
A medida que profundizaba en la historia de Coatlicue y en sus vínculos con otras deidades femeninas ancestrales —conocidas bajo diversos nombres—, Alquimia halló en ellas una fuente de profunda inspiración capaz de marcar un nuevo rumbo para su música.
Sumergiéndose de lleno en la música y el folclore prehispánicos de México, Alquimia se propuso prescindir de gran parte de los rasgos estilísticos superficiales propios de la música alternativa contemporánea en inglés y buscó en su propio pasado nuevas vías de experimentación. Inspirada por la música de Brian Eno, Ryuichi Sakamoto y una buena dosis de *krautrock* (como Cluster, Kraftwerk o Tangerine Dream), Alquimia intentó crear algo surgido de lo etéreo, capaz de dialogar tanto con su pasado como con un futuro más general e indefinido.
“Coatlicue” Goddess Of The Earth poseía una naturaleza intrínsecamente electroacústica. Cuando disponía de instrumentos de percusión reales, los utilizaba para impulsar la música; cuando se requerían sonidos más esotéricos, recurría a samplers y sintetizadores para crear una sonoridad que solo existía en su imaginación.
Sin perder nunca de vista una sonoridad específica, la música de “Coatlicue” Goddess Of The Earth se inspiraba en la música prehispánica y, a su vez, transformaba dicha inspiración sin caer en el pastiche. Era una música tribal, pues tomaba elementos de la música indígena náhuatl (con bases rítmicas tanto toltecas como aztecas). Era experimental, ya que no existía otra forma de crear algo que solo podía materializarse reinventándolo a través de medios distintos. No había música *New Age* que sirviera de referencia, pues esta obra era la recreación imaginaria de una era prometida que nunca llegó a materializarse. Otros artistas mexicanos —como Jorge Reyes, Eblen Macari y Arturo Meza, presentes en mi mezcla de música ambiental, etnoexperimental y *New Age* de México— habían dado pasos similares para marcar un nuevo rumbo destinado a una generación que buscaba trascender el pasado.
El álbum comienza con una *suite* de nueve temas basada en la leyenda de Coatlicue. “Coatlicue Diosa De La Tierra” ofrece casi treinta minutos de música ambiental, atmosférica e indescriptible. “Coatepec” inicia la obra transportándote a una selva totalmente sintetizada, donde los sonidos están diseñados para evocar felinos, la lluvia y ecos cavernosos de origen indefinible. Aunque nunca viajes a Veracruz, puedes percibir el paisaje de su entorno con solo escuchar esta pista. A medida que avanza la *suite*, se percibe una estructura propia de una ceremonia de sacrificio. Una percusión contundente da paso al tema que da título al álbum y a la obra. “Festividades” nos permite escuchar los primeros matices del enfoque vanguardista de Alquimia en el uso de la voz: mediante la alteración del tono (*pitch-shifting*) y el remuestreo de su propia voz, logra un efecto de otro mundo, todo ello acompañado por una hipnótica danza de la serpiente guiada por la flauta.
«Danza de Xilonem» comienza entonces a llevar la suite a un punto de máxima intensidad. Basada en armonías *a capella* de múltiples capas (todas interpretadas por Alquimia), la totalidad de la pieza —desde la línea de bajo hasta la percusión implícita— se articula enteramente mediante las intrincadas técnicas de superposición vocal y remuestreo de la artista. Como una hermana espiritual del álbum *Voices* de Claire Hamill, es aquí donde empezamos a apreciar hasta qué punto el disco de Alquimia se inspiró en lo divino femenino; una idea que queda firmemente establecida en el tema complementario «La Dualidad De La Diosa». Reflexiones de *dark ambient* que erizan la piel, como «Procesión», logran mantener esa atmósfera intrigante, amorfa y cautivadora. Cuando los susurros se transforman en ritmos fantasmagóricos —tal como sucede en «Sacrificio»—, el vínculo histórico se consolida y Alquimia logra rendir homenaje sin perder de vista sus propias ideas visionarias.
Tómate tu tiempo para descubrir el resto del álbum. En las canciones restantes, Alquimia cuenta con la colaboración de miembros del colectivo mexicano de rock experimental RIO (Rock in Opposition) Oxomaxoma, para profundizar aún más en temáticas inspiradas por ideas de raíz ancestral. «Alkaest» evoca la música de guitarra neoclásica y de formas angulosas de Popol Vuh: una «tercera vía» musical que trasciende los fundamentos ecuménicos. Por su parte, «Aura» es el tema que más se acerca a la electrónica de carácter pastoral de Cluster, aunque bajo un prisma que remite a un folclore de tiempos inmemoriales.
Aunque supuso un lanzamiento importante para una escena mexicana poco conocida y escasamente reconocida, «Coatlicue» (Diosa de la Tierra) merece mucho más que la exigua atención que recibió en su momento. Poco después de publicar este álbum, Alquimia se trasladó a Inglaterra para establecerse allí, decepcionada por la acogida que su música había tenido en su tierra natal. Ojalá podamos aportar nuestro granito de arena para traerla de vuelta.
*https://www.fondsound.com/alquimia-coatlicue-goddess-of-the-earth-1992/

FLAC(CD): https://thinfi.com/0m0t9
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